viernes, 9 de julio de 2010

EL DEPORTE NACIONAL (Y NO ME REFIERO AL FUTBOL)


Sí señores, ya sé que estamos en pleno Mundial; ya sé que vivimos un momento irrepetible de finalistas; sí, yo también me emociono y salto y pego alaridos. No, señores. no voy a hablar de fútbol. Hablaré de otro deporte nacional, mucho más extendido y menos ornamental. A ver si adivinan a qué me refiero.
Acabo de vivir el momento mágico de ver publicada mi primera novela. Eso no es moco de pavo, te dirá cualquiera que lo haya experimentado. Esa herramienta fabulosa que es Facebook se ha hecho eco de los logros de "UN FÉRETRO EN EL TOCADOR DE SEÑORAS", yo he ido y venido corriendo cual locomotora (lo sigo haciendo), he firmado más que un notario y cada día me despierto con mails y mensajes de la gente felicitándome, dándome la enhorabuena, diciéndome que el libro le ha gustado o le estña gustando mucho y/o que se han emocionado una barbaridad con el final.
De todo eso, se respira cariño, afecto. Por todo eso, tengo el blog abandonaíto, que se le va a hacer. Mea culpa.
Pero ciertas personas que se decían mis amigas, no han resollado. Dicho en lenguaje menos castizo, no han dicho ni "mú". Ni para bien, ni para mal, ni para interesarse por la novela ni por una servidora. No se han sumado al abrazo ni al golpecito en el hombro y eso que saben de sobras que por mucho menos, yo he estado pegada a sus camas como un sello de los de antes.
¿Cómo puedo computar esa extraña manera de entender la amistad? ¿Se alegran realmente por lo que me está pasando, o se les ha hecho un nudo en los intestinos que les impide siquiera verme el careto? ¿Por qué al conversar con alguien que va camino de una de mis presentaciones se hacen las tontas y aseguran que no sabían que había publicado un libro? Madre mía, pues deben ser las únicas, porque lo saben hasta los gorriones, maldita mala suerte...
En fin, ya conocemos los síntomas. Y van más allá. Son tan destructivos que he ahondado en el misterio del que no ve más que lo que los demás tienen y se desangra de desesperación y estoy escribiendo una obra, donde pese al tono cómico e irónico, el aspecto central a estudiar es ese pecado capital. Mira que sabía el que recolectó los siete... Y mi dedicatoria en esa futura novela, no puede ser más evidente:
A todas las que son como Blanche, mis más sentidas condolencias.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Olé, muy bien dicho! Sí señor, por desgracia sigue habiendo mucha gente asi.
Ánimo y fuerza a seguir, que el amor no lo destruyen :)

Anónimo dijo...

Ni caso......el tiempo pone a cada uno en su sitio....¡¡¡¡¡...te veré en la feria del libro a partir de las 20.00 h....¿sabes quien soy?....jajajaja

Anónimo dijo...

Vamos se eso es el preambulo de ese libro...no quiero imaginar su historia!!, amiga que bien escribes que haces levantar pasiones!!!, Pilar Rosas

Regina Roman dijo...

Es una desgracia pertenecer a este tipo de personas, sí. Se destrozan la vida, nunca llegan a ser felices. Lo peor, cuando sueltan venenito y van dejando reguero... ¿quién no ha tenido una de estas en su vida?
Podeis mirar la foto de Blanche, la protagonista de esa historia, su mirada de odiosa necesidad. ¡Pobretica!

Joe Andrés dijo...

Pues mira Regi, yo no sé si llegarás a Premio Nobel o a Astronauta, pero si te puedo decir -como ya sabrás- que te van a odiar mucho. Eres jóven, guapa, inteligente y rubia. Joder, es que lo tienes todo, jaja. Pero ¿sabes lo que te digo? que les den. Como dice Paulo Coelho, cuando alguien lucha por algo que desea realmente, el Universo entero conspira para que lo logre. ¿No es bastante con alegrarle el día a una sola persona con tus historias? Yo diría que sí. Y me caes bien, oye. Me agotas, pero me caes bien. Así que te deseo que le revienten en las narices las listas de ventas de tus historias a Blanche.

 
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