martes, 28 de diciembre de 2010

LOS 365 QUE SE VAN

Lentamente nos aproximamos al final de un periodo llamado 2010. Desde siempre recuerdo haber empezado cada uno, con un paso adelante, una sonrisa de oreja a oreja, sacos de esperanza y la seguridad de que aventajaria al anterior. Para que nos vamos a engañar: na de na. Se iban sucediendo los años y hasta los lustros, sin que la espiral de estres, trabajo y esfuerzo supremo con escasos resultados, mejorase. Pero nunca me di por vencida. Confiaba en eso de siembra y recojeras, con la conciencia de no estar semillando tormentas.
Un dia el sol decidio lucir y mis semilleros florecieron. Las plantas se desarrollaron verdes y frondosas como la mata de habas magicas de Jack, daba gusto verlas. Encontre mi camino, mi funcion en la vida, esa tarea a la que todos venimos destinados y cuya busqueda infructuosa produce tanta decepcion como incontenible alegria encontrarla. Ahora mi mision me hace feliz, mi dia a dia es creativo, esta lleno de luz. Ahora soy quien quiero ser. Autentica, genuina. No me presto, me doy, me regalo entera. A quien elijo. Sin presiones y sin condiciones.
Porque yo, lo valgo.
Y en este año que se me va, han cristalizado tantos sueños pendientes, se han concebido tantas nuevas vidas, que no tengo por mas que bautizarlo como el mejor entre los mejores. Los ha habido estupendos, con instantes puntuales irrepetibles. Pero 2010 en su conjunto ha sido un regalo con mayusculas. De nuevo solo puedo rogar que el 2011 se le parezca. A todos felicidades y por mi parte... Virgencita, que me quede como estoy.

1 comentarios:

ANABEL dijo...

No, no... que todo te vaya mejor, cada vez mejor. Besos

 
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