domingo, 16 de agosto de 2015

AMOR AL PRIMER GOLPE DE PERCHA


Por hoy vais a permitirme un soplo de frivolidad y que dedique la entrada a la moda. Sabéis que me chifla y que más allá del estar más o menos al día de las tendencias, a poco que nos esforcemos, entramos en valoraciones y juicios acerca de su funcionamiento. Porque no nos engañemos: la moda y sus inabarcables caprichos son una cosa complicada.

A veces tenemos la sensación de que juegan sucio con nuestros pobres monederos. Que si este año se llevan los pantalones pitillos, esos estrechísimos de la muerte que hay que meterse con calzador, ten por seguro que el año próximo pondrán en la picota justo lo contrario. Para que no podamos reciclar ni seguir usando lo que ya teníamos, para obligarnos a un nuevo desembolso (que igual no nos podemos permitir) en un pantalón de pata ancha que, eso sí, nos dará el puntito de modernidad que tanta falta hace. ¿Lo tenemos? Ya podemos respirar. Felices y a la moda, aunque se nos haya estrangulado el presupuesto.

Nótese el tonillo irónico…

Puede que de cuando en cuando suframos un ataque de clarividencia y la cruda realidad nos golpee en la azotea: “esto no es más que un negocio. Quieren que gastemos, sin tregua”. Y hasta se nos hincha la vena rebelde. “¡No me da la gana!” “¡No volveré a decir lo necesito!” “¡No volveré a correr cual avestruz en temporada de caza, en busca del top de volantes que acabo de verle a mi archienemiga! Por cierto, qué mono le queda, a la puñetera” “No volveré a comprar a lo bestia, ni a decir que no tengo ropa. De hecho, no pienso volver a comprar…”
¿Cuánto nos dura la determinación? Igual podemos contarla en minutos. Desdichadas plumas a merced del viento.

Creo que pasamos por alto que las que de verdad pintan en esto de la moda, las que reciben el apelativo de “it-girls”, se pasan las tendencias que cada temporada marcan los tiranos diseñadores, por el arco del triunfo. Ellas se colocan lo que les parece, les gusta y les sienta bien. Mezclan sin pudor. Y a veces salen de su casa disfrazadas, cierto, eso también. Pero ahí las tienes, centro de todo objetivo fotográfico que se precie, hasta cuando compran el pan, admiradas por su valor, por correr riesgos, por innovar.
Innovar, queridas motas, es justo lo contrario a ir todas idénticas, vestidas de uniforme. Es investigar en los percheros de las tiendas que nos podamos permitir, rebuscar pequeños tesoros que podamos combinar de cincuenta mil maneras distintas, que nos haga sentir cómodas y preciosas. Merece la pena.

Porque cuando la encuentras… Esa prenda mágica de verdad, que es tuya y te cuadra no porque lo dicte un señor que no conoces, sino porque lo sientes. Te metes dentro, dejas que la tela acaricie tu piel e inmediatamente, te notas distinta. Eso me ha pasado este año, con lo que en principio califiqué de “horror” seguido de un “yo eso no me lo pongo ni loca”. Me refiero al culotte, bermuda palazzo o crop pant (en armonía con los crop tops): solo Dios y los que mandan saben cuántos nombres distintos ha recibido. Es un pantalón pata de elefante cortado a distintos niveles (por encima del tobillo, por debajo de la rodilla o a media pantorrilla) femenino y profesional al tiempo. Sofisticado. Muy Chanel.
Tiene a su favor la originalidad y el elemento sorpresa. Hacía siglos que las tendencias no nos sorprendían con algo realmente nuevo, poco visto (en el caso del crop pant me atrevería a decir que nada visto) que paradójicamente viene de tiempo atrás. Rescatados del armario avant-garde de pioneras de estilo como Katharine Hepburn o Marlene Dietrich, debemos agradecer a la incombustible Victoria Bechkam haberlos lanzado y defendido. Al principio, muchas la mirarían con cara de acelga (like me) pero después, hemos terminado rindiéndonos al bermuda palazzo porque ellos lo valen.




Eso sí, no en cualquier largo. He explorado concienzuda hasta dar con el que mejor me va y me lo he comprado en negro y en azul bebé. Este último, porque lo pillé en las rebajas y era un delito no llevárselo. Cayó solo. Divino y sensual.


¿Y vosotras, motas? ¿Cuáles son vuestras prendas mágicas esta temporada?

Besitos muchos, y hasta la próxima entrada :)


 
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